Joyas con leche materna

Mis joyas de leche materna son una expresión íntima y poderosa del vínculo que nace con la lactancia.
No son solo piezas de joyería, sino símbolos del amor, del esfuerzo y de la conexión profunda entre madre e hijo.

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Preguntas Frecuentes sobre las joyas con leche materna

Para una joya de tamaño habitual necesito aproximadamente entre 10 y 20 ml de leche materna. Siempre que sea posible, recomiendo enviar unos 20 ml para disponer de un pequeño margen durante el proceso de conservación y encapsulado.

Si la leche está congelada en una bolsa de conservación, como referencia visual serían aproximadamente unos 3 cm o dos dedos de leche congelada.

Si quieres recuperar la leche que ha sobrado, te la enviaré junto con tu joya terminada.

Si prefieres que no te la devuelva, conservaré la leche sobrante congelada durante 3 meses. De esta forma dispongo de una muestra por si fuera necesario repetir el encapsulado durante ese periodo.

Cuando queda leche ya tratada y convertida en polvo, puedo conservarla durante un año antes de desecharla.

Sí. No hay un límite de antigüedad siempre que la leche haya permanecido congelada y conserve un aspecto y color adecuados.

Como no vamos a utilizarla para consumo alimentario, no importa que con el tiempo haya perdido sus propiedades nutricionales. Incluso si terminaste tu lactancia hace años y todavía conservas leche congelada, podemos utilizarla para crear tu joya.

Sí. Siempre que sean piezas pequeñas y dispongamos de cantidad suficiente, puedo crear varias joyas utilizando la misma muestra.

Si quieres encargar varias piezas desde el principio, indícamelo antes de enviar la leche para que pueda decirte qué cantidad recomiendo enviar.

Si es leche recién extraída, te recomiendo congelarla antes del envío.

Puedes conservarla en una bolsa específica para leche materna o en un pequeño recipiente de plástico que cierre correctamente. Lo importante es que esté bien protegida y congelada antes de enviarla.

Sí. Puedo combinar la leche materna con cabello, flores, dientes de leche, pequeños fragmentos de tejido u otros recuerdos que tengan un significado especial para ti.

En cada caso te explicaré cómo conservar y preparar esos elementos antes de enviármelos para que lleguen al taller en las mejores condiciones.

Puedes enviármela por el medio que te resulte más cómodo o puedo gestionar la recogida mediante mi servicio de mensajería con GLS. Este servicio tiene un coste adicional de 8 €, no incluido en el precio de la joya, y normalmente recibo la leche en mi taller en un plazo de 24–48 horas desde la recogida.

Para preparar el envío, introduce la leche congelada preferiblemente en una bolsa específica de conservación de leche materna y envuélvela con papel de periódico y papel de aluminio para ayudar a mantener el frío durante el trayecto.

Después, introdúcela en una bolsa de plástico hermética para proteger el paquete ante posibles fugas y colócala dentro de una pequeña caja bien protegida con material acolchado. Finalmente, puedes introducir la caja en un sobre de burbujas para protegerla durante el transporte.

No te preocupes si durante el trayecto se descongela. Cuando llegue a mi taller volveré a congelarla hasta el momento de comenzar el proceso.

Sí. Lo más habitual es conservar el color natural de la leche, pero también podemos incorporar algún tono de color o pequeños efectos nacarados.

Antes de realizar la pieza podemos hablar del acabado que buscas para encontrar el que mejor encaje con el diseño de tu joya.

Cuando llega a mi taller, conservo la leche congelada hasta que la pieza está preparada para realizar el encapsulado.

Entonces comienza un proceso de conservación en varias fases. Primero trato y deshidrato la leche; después incorporo conservantes específicos y realizo una segunda deshidratación hasta convertirla en polvo.

Una vez preparada, la encapsulo utilizando resinas especiales para joyería con protección frente a los rayos ultravioleta, pensadas para ofrecer la mayor resistencia posible frente al paso del tiempo y la exposición a la luz.

La leche materna es un material natural y, como tal, puede evolucionar ligeramente con el paso del tiempo. Es normal que pueda adquirir poco a poco un tono más blanco roto o ligeramente beige.

Lo que no considero una evolución normal es que el encapsulado adquiera una tonalidad marcadamente amarilla o anaranjada. Algunas leches, por su propia composición natural, pueden evolucionar más que otras a pesar del proceso de conservación.

Si esto ocurriera, mi garantía cubre la sustitución del encapsulado por uno nuevo.

Un buen cuidado de la joya también es fundamental para conservar durante el mayor tiempo posible tanto el encapsulado como el metal

Las joyas de leche materna son piezas especiales y necesitan algunos cuidados para mantenerse en buenas condiciones durante el mayor tiempo posible.

Evita exponerlas durante muchas horas seguidas al sol y no las utilices para bañarte en piscinas con mucho cloro o en el mar. El cloro y el agua salada pueden afectar tanto a la resina —haciendo que pierda brillo o aparezcan imperfecciones— como al propio metal.

Evita también el contacto directo con perfumes, cremas, productos químicos y productos de limpieza.

Con cada joya recibirás una tarjeta con mis recomendaciones de cuidado para ayudarte a conservarla correctamente.

Sí. Cada joya la realizo de forma artesanal y desde cero para cada cliente. No trabajo con piezas ya fabricadas ni con stock.

Los diseños que aparecen en la web pueden servirte como punto de partida, pero podemos modificarlos, combinar elementos de diferentes piezas o crear un diseño completamente nuevo a partir de una idea o inspiración.

Si todavía no sabes cómo quieres que sea tu joya, cuéntame qué tienes en mente y puedo ayudarte a desarrollar el diseño para crear una pieza exclusiva para ti.

El plazo mínimo de elaboración es de 3 semanas desde que recibo la leche en mi taller.

A partir de ahí, el tiempo puede variar dependiendo de la complejidad del diseño y del trabajo que requiera cada pieza. Si necesitas tener tu joya para una fecha determinada, consúltamelo antes de realizar el encargo.

¿Quieres convertir tu lactancia en una joya para siempre?

Cuéntame tu idea y te explicaré personalmente las posibilidades para crear una pieza única para ti.

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